Un buen ejemplo de esto es el viejo tópico de la muerte: el hombre que se convierte en polvo o regresa a él. Éste tiene un origen antiquísimo, se encuentra en la Biblia (Génesis 3: 19): "Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás". De aquí tiene lugar el famoso "Miércoles de ceniza", en que se recuerda al creyente su condición de polvo (o barro) animado, al que regresará en su muerte. Este tópico surge en la literatura continuamente ligado a su expresión religiosa y se gasta muy pronto. Para el poeta barroco ya está casi vacío de expresión, no produce admiración, pero se ve obligado a usarlo y como consecuencia tiene que encontrar una manera nueva de expresar esta idea, y así tenemos este ejemplo tomado de Shakespeare, Macbeth, acto V, escena 5:
And all our yesterdays have lighted fools
the way to dusty death...
Y todos nuestros ayeres han iluminado a ingenuos el camino a la muerte polvorosa.
Aparentemente no ofrece nada interesante, sin embargo, si observamos atentamente, podemos encontrar su novedad, su artificio. Si tomamos en cuenta el viejo tópico del cuerpo mortal que se convierte en polvo; estamos ante la misma idea, sin embargo ya no es el cuerpo, ni el hombre, el que se convierte en polvo: la muerte misma se ha vuelto polvorosa (dusty death), Shakespeare califica, adjetiva, la muerte, dándole una característica novedosa (ya no oscura, fatal y un largo etc.), que consiste en el recuerdo del viejo tópico convertido en una novedad. ¡Qué forma de darle vida nueva a un lugar común! Es esto, lo que busca el poeta barroco.








Ahora algo para poner de manifiesto la contorsión de las figuras por las cuales se caracteriza el Manierismo. Se trata de lo que se ha venido a llamar linea serpentinata. Comparen las siguientes tres pinturas con la Virgen de las rocas de Leonardo, cuya composición triangular entra más bien en el terreno de lo "equilibrado", propio del Renacimiento. Las dos primeras son de Miguel Ángel: La Sagrada Familia (1504-1505) y La Sibila Líbica (1506-1509), que se halla en los frescos laterales de la Capilla Sixtina. La última es de Agnolo Bronzino y se titula Alegoría del triunfo del amor (antes de 1545). Esta no sólo tiene de manierista la composición sino el carácter críptico: hay que tener una vasta cultura iconográfica para saber cuáles son las figuras que aparecen en la obra (Venus, la ancianidad, los celos, la infidelidad, etcétera).


También mencionamos que el famoso madrigal del sevillano, "Ojos claros, serenos...", podría estar dedicado a Laura de Gonzaga. He buscado un retrato de esta dama, mas no lo he encontrado. De cualquier modo, encontré este retrato de Tiziano, pintor de la corte de los Gonzaga, que ha venido ha llamarse solamente "La bella". La fecha de factura de esta obra, 1536, coincide con las fechas en la que Cetina anduvo de campaña militar por Europa con Carlos V y en las que, se supone, se enamoró de Laura.